04.12.09 César Sanz
Profesiones jurídicas
                                           
Hacerse Notario, hacer de Notario

Puede que empiece usted a leer estas líneas con expectación, porque ha oído que, si se hace Notario, ganará mucho por hacer poco. Si es así, no siga leyendo. Preséntese a algún concurso televisivo, escriba una mediocre novela histórica o vampírica o, si quiere ganar realmente mucho trabajando mucho, acuda a otros posts de este blog.

Puede que también haya oído que cuesta mucho hacerse Notario. Eso sí es cierto. El Notario en España es un licenciado o graduado en derecho que ha aprobado unas oposiciones convocadas por el Ministerio de Justicia. Estas se desarrollan en cuatro ejercicios. Los dos primeros consisten en exponer de forma oral en sesenta minutos varios temas de derecho civil, fiscal, mercantil, hipotecario, notarial, procesal y administrativo (véase el programa en la Resolución de la Dirección General de los Registros y del Notariado de 29.09.2000, BOE de 14 de octubre). El tercer ejercicio consiste en redactar, en menos de seis horas, un dictamen sobre un caso práctico similar a los que se encontrará en el ejercicio diario de la profesión. El cuarto ejercicio, normalmente no decisorio, es doble: hay que redactar una escritura pública con los datos facilitados por el tribunal y resolver un supuesto de contabilidad y matemática financiera, con la ayuda de una calculadora.

Los exámenes suelen durar un año y se suele tardar en aprobar una media de cinco o seis. ¿Los ingredientes necesarios? Inteligencia media, memoria notable y más que sobrada capacidad de sacrificio. El expediente académico es irrelevante, aunque es aconsejable una cierta especialización en derecho civil y mercantil. Añada una buena salud física y mental, imprescindible para aguantar un mínimo de sesenta horas semanales estudiando temas de memoria para un examen que tendrá lugar bastantes meses más tarde. Si finalmente no consigue aprobar, tendrá una sólida base en derecho privado que a buen seguro le ayudará. Como decía el insigne José María Chico Ortiz, Oposita, que algo queda (libro excelente, publicado en Cívitas en 1992, y cuya lectura recomiendo vivamente a los dubitativos).

Si obtiene usted el preciado título, sepa también que no hay ninguna escuela de práctica notarial donde le enseñen a canalizar el caudal teórico que le rebosa –a diferencia, por ejemplo, de los jueces-, sino que otro notario más veterano le acogerá en su despacho y le dirá lo que los códigos callan. Cuando el Ministerio de Justicia o la Conselleria de Justicia de la Generalitat de Catalunya –con competencias estatutarias en la materia- convoquen el concurso correspondiente podrá usted elegir plaza entre las ofertadas, que se adjudicarán por riguroso orden de antigüedad en el cuerpo. Además, podrá luego completar su formación preparando oposiciones entre notarios que se premian con años extra de antigüedad en la carrera y le permitirán optar antes a mejores plazas.

A partir de aquí, comenzará usted a hacer de Notario. Es famosa la cita de Joaquín Costa: “a notaría abierta, juzgado cerrado”. Su misión fundamental consiste en identificar debidamente a sus clientes, juzgar su capacidad, asesorarles de las consecuencias de sus actos, dar forma jurídica a su voluntad, plasmarla en un documento y dar fe de todo ello, con importantes efectos jurídicos en el ámbito registral, judicial y extrajudicial. Con imparcialidad entre las partes, pero prestando mayor atención al contratante más débil. Su condición de funcionario público le impone el deber de colaboración con la Administración en materias como la inmigración ilegal, la prevención del fraude fiscal, la liquidación de impuestos indirectos o el blanqueo de capitales, utilizando para ello las poderosas herramientas de las nuevas tecnologías, que el notariado ha asumido plenamente.

Su condición, asimismo, de profesional del derecho, determina entre otras cosas que usted no recibirá un sueldo del Estado como otros funcionarios, sino que cobrará por arancel, esto es, un porcentaje fijado por el Gobierno sobre la cuantía –que no la dificultad- del documento. Sepa usted que este porcentaje sufre continuos recortes (así, recientemente, las reformas de la ley concursal, del mercado hipotecario o el anteproyecto de ley de economía sostenible). Algunos documentos se cobran por debajo de su coste real (como los poderes, los testamentos o las actas) y otros son totalmente gratuitos, como los poderes para votar por correo o las ampliaciones del plazo de préstamos hipotecarios hasta abril de 2010.

Aun así, anímese y oposite. Como notario podrá también salir en televisión, aunque sea delante de un político afamado o en el concurso de Miss España y, por qué no, siempre estará a tiempo de escribir su ansiada novela histórica con la rica experiencia vivida.


6 comentarios



  1. 09.08.10 a las 6:52 am – Juan
    _________________________________

    Hola, en esta web http://www.ayuda-notariosynotarias.com podéis encontrar interesante información sobre notarías y notarios así como el directorio de las notarías en España.



  2. 21.04.10 a las 9:08 am – MANUGB
    _________________________________

    Su artículo me parece muy correcto pero con una enorme laguna: parece haber olvidado a los 612 corredores de comercio que desde octubre del año 2000 se incorporaron en España por ley al antiguo cuerpo de notarios. Desgraciadamente algunos de estos corredores no son ni siquiera licenciados en Derecho, lo que, si duda alguna, ha ocasionado un deterioro profesional enorme del que era un extraordinario cuerpo de funcionarios.



  3. 29.03.10 a las 7:23 pm Fujur
    _________________________________

    Enhorabuena por tan ilustrativo post. Saludos



  4. 23.01.10 a las 3:06 pm – SSR
    _________________________________

    Excelente artículo pero, ¿quien dijo que escribir una novela fuese fácil y que además diese mucho dinero?



  5. 22.12.09 a las 6:42 pm – Carol
    _________________________________

    Si alguien tenía curiosidad por el libro mencionado en el artículo:

    Oposita, que algo queda, de J. M. Chico Ortiz ( Cívitas, 1992)

    y lo quería comprar, deciros que está descatalogado.



  6. 08.12.09 a las 1:22 am – JOSE ANTONIO PAULSON GOMEZ
    _________________________________

    Soy notario público en Guayaquil, Ecuador, desde hace diez años. Son muchas las similitudes de la forma de ingreso a la profesión en España y Ecuador, aunque acá el concurso de méritos y oposición es más rápido. El Abogado interesado presenta los documentos que acrediten los méritos puntuables (según Reglamento que dicta el Consejo de la Judicatura para cada concurso). Luego, si se pasa ese primer filtro (es decir, si hay suficientes méritos en la Hoja de Vida), se pasa a la segunda etapa donde se receptan pruebas escritas sobre temas de derecho en general (civil, societario, tributario, principalmente) que se califican sobre 100 puntos. Luego el Consejo de la judicatura hace la selección y designación de entre los mejor calificados.
    Felicitaciones al autor, excelente su análisis sobre nuestra profesión de Notario.



Deje su comentario






Better Tag Cloud
--->