Conoce tu entorno o ignóralo a tu riesgo. En el plano internacional ese entorno se asemeja cada vez más al Go, un juego de estrategia de origen chino con más de dos mil quinientos años de antigüedad que comparte algunas características con el ajedrez y con las damas pero que encierra en sus rasgos diferenciales tres de las características esenciales del citado entorno.
En primer lugar, el Go se juega en un tablero de dimensiones mayores a las de aquellos (19×19 espacios frente a 8×8) y con un número de piezas muy superior (361 frente a 32). El actual entorno internacional también está más interconectado que medio siglo atrás y los actores participantes han crecido en número y, sobre todo, en diversidad. La globalización y la regionalización han difuminado las fronteras estatales y juntos han transformado un entorno internacional en el que lo global y lo transnacional cada día ganan terreno a lo interestatal. En paralelo, la posición otrora protagonista del Estado en las relaciones internacionales se ha visto erosionada por el ascenso de entidades políticas subestatales, organizaciones supranacionales, autoridades privadas y empresas que demandan una mayor participación en la escena internacional. Y no sólo eso. El conjunto de estos cambios y la aparición de nuevos desafíos internacionales han impulsado la configuración de un nuevo orden mundial en el que, como ha apuntado Anne-Marie Slaughter*, los acuerdos importantes ya no están en manos de los Estados, sino que son fraguados por redes transnacionales integradas por actores de distinta naturaleza.
En segundo lugar, a diferencia de lo que ocurre en el ajedrez o en las damas, en el Go la victoria no comporta la aniquilación del oponente. El objetivo último de cada jugador es, en efecto, capturar el mayor número de piezas del adversario, pero el triunfo de uno de ellos y la supervivencia del otro están íntimamente ligados. Esta relación de interdependencia caracteriza también el actual entorno internacional. Siguiendo a Ulrich Beck**, la nuestra es una sociedad de riesgo global en la que los desafíos y las amenazas no conocen fronteras y en la que, en consecuencia, la seguridad o inseguridad de unos no está al margen de la seguridad o la inseguridad de los otros. Dicho de otro modo, triunfar en las relaciones internacionales del siglo XXI implica para un actor cualquiera aumentar su capacidad de influencia sobre los demás, pero también garantizar su supervivencia.
Por último, en tercer lugar, frente a la superioridad soviética y estadounidense en las competiciones de ajedrez, el Go es un juego dominado por asiáticos, principalmente chinos y japoneses. La coincidencia con nuestro entorno internacional resulta, de nuevo, bastante evidente. Durante buena parte del siglo XX, las relaciones internacionales estuvieron dominadas por la rivalidad entre Washington y Moscú. En el siglo XXI, por el contrario, el entorno internacional está y continuará estando marcado por el imparable ascenso de Asia. Como apuntara Zbigniew Brzezinski*** a finales de los años noventa, el centro neurálgico del poder mundial se está trasladando a Eurasia e ignorarlo ni lo evita ni lo retrasa. Los grandes jugadores del ajedrez mundial siguen siendo vitales para mantener la seguridad y el orden internacionales, pero ese mantenimiento exige igualmente el reconocimiento y la acomodación de los jugadores de Go. Conseguirlo no sólo está en sus manos, sino que también depende de los otros jugadores mundiales. ¿Jugamos?
* Profesora de Derecho internacional público en la Universidad de Princeton y actualmente directora de planificación política del Departamento de Estado estadounidense. Slaughter, A-M. (2004), A New World Order, Princeton/Oxford: Princeton University Press.
** Profesor de Sociología en la Universidad de Múnich y en la London School of Economics. Beck, U. (2002), La sociedad del riesgo global, Madrid: Siglo XXI.
*** Profesor de Relaciones Internacionales en la Universidad Johns Hopkins y asesor de seguridad nacional durante el gobierno de Jimmy Carter (1977-1981). Brzezinski, Z. (1998), El gran tablero mundial: la supremacía estadounidense y sus imperativos geoestratégicos, Barcelona: Paidós.
El entierro anunciado del Estado es algo prematuro. Véase China.
Excelente Anális, paradójico, metáforico, como lo quieran llamar. Y sí, es cierto, hay entidades, organismos, que a veces pesan más que el mismo Estado o que peor aún hacen que éste haga lo que aquellos dicen.
No soy jugador de go, pero cuando llevé a mi hijo a unas clases de go, animado por un colega japonés, el presidente del club le preguntó qué sabía del go, y él contestó que sabía cómo se movían las piezas. El maestro le interrumpió al instante diciendo: ¡acá no se mueve nada! ¿Cómo interpretas este problema? La falta de dinamismo interno del juego, donde las situaciones se determinan de una vez por todas una vez que colocas las piezas, puede ser un problema esencial para utilizarlo como modelo e incluso como metáfora en un mundo donde es tan importante el hecho de que los actores puedan mover fichas. Es muy probable que yo haya entendido mal el juego. En todo caso, bienvenidos los jugadores de go.
Me ha interesado mucho saber que un profesor universitario de España (y además de Derecho)se ha fijado en el Go no sólo como excelente juego, sino como inspirador de análisis de la realidad humana contemporánea, y precisamente en contraposición con nuestro Ajedrez (y las consecuencias que ha tenido la extrapolación de las estrategias y tácticas de juego del Ajedrez al ámbito de la política, etc).
El artículo es estupendo y me parece un buen síntoma intelectual.
Me alegraría mucho saber que el firmante juega al Go.
Un cordial saludo